
Sin importarme tu reputación, supiste llamar mi atención, al sacudir mi arrogancia que me mantenía en la ignorancia, sin un solo murmullo eliminaste mi orgullo, porque no logré escucharte, sólo sentirte, y eso bastó para aceptarte; porque me enseñaste a ver lo que había dentro de mi ser, porque al conocer más de mi interior dejé de sentirme superior, porque me hiciste madurar al despertar mi humildad, porque logré valorar cada paso al caminar y ver cada detalle de una forma espectacular; por ser un gran personaje, hoy te brindo este homenaje; gracias por tu lealtad, mi fiel compañera; la soledad.