sábado, enero 09, 2010

NADIE NOS PODRÁ SEPARAR

Antes de despedirme aquél día, yo sabía que no te olvidaría, y es que antes de partir empezamos a sufrir, recuerdo bien ese último día… Tú llanto anticipaba mi partida, al tiempo que yo te decía, no llores por mí, esto no es una despedida; aún nos queda un día por disfrutar juntos; pero se nos fueron sin sentirlo los minutos y el tiempo no quiso esperar, quién iba a pensar que ese día sería el más corto de mi vida; despedirnos fue muy duro, a tú lado me sentía seguro, me brindaste tanto afecto que mi mundo era perfecto; no debí marcharme, no debiste dejarme; pero abandoné tu ciudad y llegué a mi realidad; ahora estoy muy lejos de ti y tú donde mismo; mientras aquí me persigue tú reflejo como un espejismo; tú por allá seguirás pensando en mí, yo por aquí no puedo estar sin ti, a donde quiera que voy, tú estas conmigo, donde quiera que estés, yo voy contigo; qué difícil es vivir así, tan alejado de ti; ¿Porqué se empeña el destino en hacer más difícil el camino?... Si estamos juntos de corazón, si aún conservamos la ilusión, esa esperanza viva de volvernos a encontrar, no sé en que sitio, tal vez en el mismo lugar, pero esta vez no será igual, porque al volvernos a tocar, nada ni nadie nos podrá separar.

1 comentario:

eltauromquico dijo...

Generalmente estas cosas suceden cuando uno menos lo piensa y no es facil imaginarlo de otra manera, la vida siempre sera una cuesta en bajada y el que no cae resbala, porque en la casa del herrero, cuchillo de palo. Dado los antecedentes pirotecnicos podemos concluir acabando fehacientemente que nada dura cien años y a veces ni cinco segundos. Paciencia y buen humor.